Aquí aún te seguiré amando.
En los lúgubres y mudos árboles se abraza la ventisca.
Relumbra la luna plateando aún más mis sienes,
al tiempo que te aguardo inútilmente en esta plaza vacía.
Van los días corriendo iguales como si fueran los mismos.
La noche todo lo invade, hasta mi corazón silente.
Una paloma de peltre sueña sobre un pino.
A veces unos niños. Tu fantasma a mi lado
O la carga de mi alma.
Sola.
A veces amanezco, y hasta mi alma solloza.
Resuenan tus sonidos en mi pensamiento.
Esta es una plaza.
Aquí aún te seguiré amando.
Te amo, la distancia te oculta sin sentido.
Te seguiré amando aunque el mundo se desplome.
Te envío mi amor completo en la brisa,
que vaga sin sentido y no te alcanza.
Ya me veo solo, abandonado como estas viejas bancas.
son más mustios mis ojos cuando regresa la tarde.
Se agota mi vida vanamente hambrienta.
Adoro lo que no poseo. Estás tú tan apartada.
Mi desgana disputa con los lentos ocasos.
Pero atracan las sombras y me acompañan.
Diana comprende lo que siento y me calma.
Siento que me miran tus ojos desde tu ventana.
El mundo todo porque te venero
entona tu nombre al compás del silencio.
Martino Gentili
A Belén.
alguien me dijo que lo que escribimos con el corazon es lo que mejor hacemos,y esto se nota que es asi,hermoso tino.
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